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Los shollenteros


Quien pudiera imaginarse que los antiguos pobladores de la localidad de Uchiza guardaban una misteriosa forma de practicar una de las expresiones musicales más antiguas y originarias del país, cuyo instrumento musical es una especie de flauta denominada shollento, confeccionado a base del tubo de la marona o del bambú, similar al tubo de una zampoña. El instrumento más grande llegaba a tener hasta 50 centímetros de largo, y de grosor, hasta dos pulgadas. Los varones, en número de 24 músicos (shollenteros), se respondían entre sí, produciendo confusas melodías onomatopéyicas que imitaban el lenguaje de los animales de los bosques, dando la impresión que se trataba del rugir del yanapuma y el otorongo, que entraban en coro con el canto de las aves, acompañados de instrumentos rústicos de percusión como bombos y tambores.

Al que dirigía a aquel conjunto musical se le denominaba “El Capitán”, era el responsable de mantener el orden y el compás del grupo. En forma empírica se echaba y posaba el oído sobre el suelo para determinar si había descoordinación; si así ocurría, él ya sabía quién estaba fuera de compás en la ejecución musical. El capitán se dirigía al infortunado músico para hacerle recordar el castigo correspondiente por haber errado; dicho castigo se señalaba como “El cepo caballito”, una especie de torniquete que mientras más vueltas daba, las piernas iban prensándose hasta que el músico comenzaba a gritar cuando ya no resistía el dolor.

Las mujeres eran las que daban colorido con su presencia dancística al lado de este gran conjunto musical, quienes con sus movimientos a un ritmo parecido al de una velación, se contorneaban de derecha a izquierda haciendo que los faldones floreados revoloteasen por ambos lados, combinándose con sus blusas blancas a medio puño con blondas y con un pañuelo en la mano derecha y otro amarrado en la cabeza. En el trajín por las principales calles de la localidad iban alegrando el ambiente, despidiendo aromáticos perfumes propios de la selva, como la zangapilla, la totora, la vainilla; esta última es como una soga que crece sobre los árboles de huingo, como parásito. El maquillaje jugaba un papel muy importante en las féminas talentosas, la pintura que usaban era extraída de las patas de una paloma; de esto se agenciaba el varón para su pareja.

Esta actividad artística la realizaban mayormente como devotos, dando la bienvenida a la gran fiesta navideña, fiesta universal que se celebra el 24 de diciembre de cada año. Con el transcurrir del tiempo empezaron a practicarla en la fiesta patronal de Santo Domingo de Guzmán, a inicios de agosto. Es así que, con la finalidad de reavivar una tradición tan peculiar, para el próximo aniversario del distrito de Uchiza, que se celebrará el 21 de octubre, la Municipalidad Distrital  viene organizando el gran “Festival del Shollento”, con el único objetivo de rescatar este valioso instrumento.//

Escribe: Henrry Panduro Centurión

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