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Artículos: literatura sanmartinense

 
 


La literatura contemporánea en 
San Martín

Miuler Vásquez González

Debo aclarar que las palabras que verteré a continuación, refieren una apreciación enteramente particular.

San Martín, región de selva alta, comprende una población de diferentes orígenes, cuyo arraigo cultural, dista de la original que debieron tener nuestros ancestros. 

En la actualidad, los ríos avanzan con escasos caudales, las montañas están depredadas, las ciudades llenas de contaminación…, y, por supuesto, las personas han optado por acercarse a nuevos hábitos. Todo esto, en definitiva, ha influido en la literatura de esta parte. Hoy los ojos que miran la selva, ven diferente, ya no con ese misticismo de antaño, tan bien recreado por Francisco Izquierdo o Jenaro Herrera, o basado en esas etapas sangrientas de las décadas de los ochenta y noventa, donde la subversión y el narcotráfico ocuparon buena parte de la historia. No, hoy se yerguen nuevas voces que surgen en un espacio de "todas las sangres"; sin embargo, esto no es malo.

En cuanto a producción literaria, muchos son los textos continuos que se han publicado en la última década, la mayoría de ellos de género narrativo. En menor cantidad, contrariamente a lo que suele suceder en muchos otros lugares del país, la poesía y el ensayo ocupan el segundo plano. Cabe aquí hacer mención, como evidencia, la "Antología literaria sanmartinense", editada por el Centro Cultural REZISTENCIA, compuesta de 33 autores regionales. 

La organización es clave en la determinación de los espacios, ya que mediante esta se promueven encuentros como: ferias, presentaciones, entre otras actividades. Se conoce que existen grupos organizados en algunos lugares como Tarapoto, Lamas, Moyobamba y Tocache. Si hiciéramos un recuento somero, la cifra llegaría a por lo menos 50 escritores, sin contar aquellos independientes y los que aún no se atreven a mostrarse. La actividad de estos grupos, se evidencia en las siguientes actividades: La quinta edición de la Feria de Libro en Tarapoto, los encuentros literarios regionales, las presentaciones de libros tanto de autores locales u otros; y más. Cabe recalcar que estos sucesos se dan en diferentes provincias y  en distintas épocas.

En referencia a la temática, los escenarios son la base fundamental de la inspiración, siempre recurrentes en todo género, los cuales no necesariamente son de proyección telúrica. Tal vez para muchos, sigue latente el estigma de creer que en este lugar amazónico, como en los otros de esta tierra peruana, la literatura no ha dejado de ser la proyección de los mitos y leyendas populares que encierra "la montaña", que por cierto, casi ya ni existe. Acerca del estilo, forma, o concepto afín, sería absurdo hacer una clasificación específica: este nuevo tiempo de medios digitales no nos permite ese lujo de antaño. 

Un punto importante, en el que por cierto falta hacer camino, es el tema de la edición de los libros regionales. Algunas organizaciones literarias como REZISTENCIA y MACHUSACHA (y quizás otra), se han aventurado a producir libros de forma independiente; sin embargo, la producción capitalina sigue siendo superior en calidad y cantidad; esto, por la cercanía de mejores y más sofisticadas tecnologías con las que cuenta la ciudad capital, y por supuesto, debido al tiraje elevado que abarata costos. Entonces, un libro que se produce en San Martín representa una edición limitada que en el mejor de los casos podría leerse en una temporada, sin opción a tener vigencia, puesto que el autor generalmente tiene la gran dificultad de invertir en una segunda edición. En cambio los otros libros, aquellos que se suelen leer en las I.E., de autores clásicos a quienes las editoras no tienen que rendirles cuentas, siempre están al alcance del bolsillo de cualquier estudiante. Por supuesto que esta diferencia, volviendo a nuestros autores, influye en el cuidado del texto, diseño, la calidad del papel, formato, y demás quehaceres que comprenden la edición de un buen libro. Al respecto, me queda decir "qué bien por los estudiantes", y "qué mal por los autores regionales que no son tomados en cuenta por ninguna editorial". 

Es importante especificar el tiraje, es decir, la cantidad de libros que los autores sanmartinenses imprimen en cada edición. La realidad es la siguiente: las cifras van de 500 a 2000 libros; más, difícilmente. Pero una vez impreso el libro, la dificultad mayor es la forma de distribuirlo. Si sumamos la precaria edición, el deficiente cuidado del texto y la poca calidad de los materiales usados, prácticamente el escritor que se atreve a este oficio, más aún si no se preocupa por el contenido, o es loco o suicida.  

Finalmente algo más: si no nos adaptamos, la extinción nos aguarda ansiosa. Hago esta reflexión, a raíz de que hace unos días, al no poder crearme una cuenta como vendedor en amazon.com, en la que, se supone, pretendía ofertar  mis libros y los de los demás autores que conforman la organización que dirijo, estuve a punto de mandar al diablo todas mis perspectivas. Este portal de ventas, y muchos otros, agrupa millones de vendedores y compradores en el mundo, y estoy seguro que el camino correcto es adaptarnos; es decir, digitalizar los libros y ponerlos en vitrinas virtuales de exposición y venta. Esto ayuda hasta a posicionarnos en los buscadores de google. ¿Cómo hacerlo? Seguro que habrá una forma, debe haberla. //

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