Ir al contenido principal

Escribir es un oficio de locos

Escribe: Deybi Vásquez.

No quiero sopesar el pesimismo, pero cuando me encierro en mi burbuja para crear, como solía decir García Márquez, a contar una historia todavía no contada por nadie, frente al arduo trabajo que ello implica, reflexiono: para qué me esmero en escribir una historia si al final son pocos los lectores que degustarán de ella. A lo que Bukowski respondería: y eso qué importa, «cuando escribo vuelo, enciendo fuegos. Cuando escribo saco a la muerte de mi bolsillo, la lanzo contra la pared y la agarro cuando rebota»[1] (p.16). Escribir es un oficio incomprendido para los mojigatos. Se escribe por vocación, con amor hacia las palabras que se convierten en dagas. Se vomita historias desde nuestras vísceras sagradas, más allá de que el libro pueda venderse o no; hacernos millonarios o no, ser famosos o no. Todo queda en segundo plano si la escritura es nuestra razón de ser.  

Creo que el escritor novísimo, el ilusionado, debe saber que el universo literario es un monstruo que devora al que no está preparado para afrontar la realidad: a la gente no le gusta leer y, por lo tanto, aquella historia que salió de tu pluma tras noches de desvelo, emocionará o aburrirá a pocos. Serán esos pocos lectores los verdaderos críticos, más allá de los academicistas.

Ahora, si hemos entrado a este universo literario, nuestra mejor arma para afrontarlo es saber que ser escritor implica una tremenda responsabilidad a nivel personal. Julio Ramón Ribeyro decía que «el deber del escritor es ser fiel a sí mismo y producir, y crear obras que lo satisfagan», y a nivel social, en palabras de Vargas llosa;

Un escritor contribuye al esclarecimiento de su realidad, antes que nada, escribiendo con el máximo rigor y sinceridad de que es capaz, lo cual no quiere decir que solo se debe limitarse a escribir sino también tiene la obligación, como cualquier ciudadano, a tener una acción cívica, a opinar y participar en la vida de su sociedad, pero su contribución principal no será lo que opina, sino lo que escribe (Vargas, 2004, p 76.) [2].

Y esto implica contar una buena historia que impacte al lector. Esto se logrará escribiendo bien, haciendo uso correctamente del lenguaje, de las técnicas e incluso de un buen tema que se aparte de lo trivial.

Sentarse a escribir es el resultado de eso que yo llamo vencer los demonios de la rutina diaria. Ponerse frente al ordenador y articular letras, palabras, oraciones, y contar una historia que ha rondado nuestra cabeza durante días, semanas e incluso muchos años, como el caso de Cien años de soledad, es una tarea titánica y satisfactoria. Este oficio es solo para locos, solo ellos son capaces de frenar el acelerador de la vida, y crear y deshacer mundos. 


  


[1] Bukowski, Ch. (2000). El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco. Editorial Anagrama. Barcelona España.

[2] Coaguila, J. (2004). Mario Vargas Llosa. Entrevistas escogidas. Fondo Editorial de Cultura Peruana. Lima-Perú.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tradición: patrona de Tarapoto

    Patrona de la Santa Cruz de los Motilones en Tarapoto       Todos los pueblos guardan en cada uno de sus habitantes diversos matices de júbilo, devoción, algarabía y festividad; motivados por la llegada de una fecha muy significativa, por lo general de carácter religioso. En la ciudad de Tarapoto se celebra la patrona de la Santa Cruz de los Motilones, fiesta que se inicia el 07 de julio y concluye el 19 del mismo mes. Cuentan nuestros abuelos, que para la llegada de esta gran fiesta, los cabezones se preparaban con anticipación casi un año. Ya sea sembrando yuca, maíz, plátano y otros productos de panllevar, así también como la crianza de gallinas, pavos y chanchos. Cuando faltaban pocos meses para la celebración, los cabezones con sus respectivos ayudantes cosechaban los productos y seleccionaban las gallinas y chanchos para esperar la llegada de la gran patrona. La primera semana de julio, las mujeres se dedicaban a la preparación del masato de yuca y chicha de maíz.  El 07 de j

Jerga: Cutra

Es uno de tantos términos del lenguaje vulgar aún no aceptado por la Academia de la Lengua Española de nuestro país, pero usado por todos los peruanos, cuyo significado está contextualizado con el soborno y vueltos de sobrecostos en el submundo de la corrupción. Me arriesgo a opinar que el origen de este término está en la preposición contra, que semánticamente, denota oposición y contrariedad. A mediados del siglo pasado, en que se originó esta jerga, los  facinerosos que cometían  este tipo de delitos económicos, eran conscientes  de que estaban actuando en contra de la ley. "Hagamos la contra". Supongo que para "esconder" la fechoría y no sentirse acusados por esta palabra, simplistamente, derivaron el término de contra a cutra. Así la preposición contra dio origen al sustantivo cutra que sometido a la acción toma categoría de verbo: cutrear. Actualmente, sigue siendo conjugado en las tres personas gramaticales, en singular y en plural.    (  Lucio Córdova Mezo

El abuelo Wilmaco

Hace unos días, en Trazos, mi amigo Reymer y yo celebramos con un six pack de latas la culminación de su novela  El abuelo Wilmaco . Se trata de una historia ilustrada que habla del amor, no solo del que sentía Wilmaco por Romina y su hijo Yaro, también del amor hacia la naturaleza. Conocí a Reymer hace unos años y desde entonces hemos sido muy amigos. No. Mentira. La verdad es que casi no lo veo, pero sí hemos coincidido en varios eventos literarios y, para ser francos, siempre he admirado su determinación y compromiso con la literatura. Cuando me dijo que ya había culminado su proyecto y me envío sus escritos para leerlos, además de sentirme muy feliz de su logro, no dudé un segundo en ser partícipe de su edición y publicación. Y, ergo, he aquí el resultado. El abuelo Wilmaco  resalta a los hombres del campo dedicados al trabajo por un futuro prometedor. Pero la vida es incierta, agradable y nefasta a la vez. Esa es la vida, y Wilmaco, con sus nueve décadas, lo sabe y entiende