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Columna de uno: Cine peruano



Las malas intenciones del cine peruano / Víctor Manuel Nieves Pinchi
     
Quienes dicen que el cine peruano aún está empezando están sobrestimando una industria, que desde mi punto de vista,  todavía ni se preocupa por despegar, lo digo en clara alusión  a contadas y honrosas excepciones, por la escasa calidad y cantidad de producciones nacionales.

Una golondrina no hace verano, es una frase que puede englobar los chispazos de intentos por hacer que el sétimo arte en el Perú sea tomado en cuenta, tal es el caso de la taquillera ¡Asu mare!, que ha sido lo suficientemente atractiva para atraer al espectador común y corriente a las salas, lo que no necesariamente significa que sea buena, o todo lo contrario. “Cementerio general”, catalogada como la segunda más taquillera, es el ejemplo de lo que no debe ser el cine peruano (salvo dar trabajo a más peruanos): malas actuaciones, un argumento poco convincente (es más, subestima el sentido común). Pero algo sí queda claro: el cine es un negocio, es por eso que algunos contratan vedettes de moda, modelos que solo venden carne y caras bonitas, actores de poca monta que aseguran taquilla, que a la larga es rentable para los empresarios, directores y productores, menos para el ávido público cinéfilo.

Pocos son los directores que buscan que su pasión, aparte de entretener, aporte no de manera circunstancial al cine, sino enriquezca un arte que busca despegar y no lo hace y, en la mayoría de veces, termina siniestrado o en el gusto popular o en las finanzas. Recuerdo el cine que dirigía Francisco Lombardi, ganador de muchos premios internacionales, entre ellos “El bien esquivo”  y “Mariposa negra”, o la laureada “Días de Santiago”, del cineasta Josué Méndez. Sin ir muy lejos, Claudia Llosa pasó a la historia al ser la primera peruana en disputar nada menos que el Oscar a mejor película extranjera, por su película “La teta asustada”; si bien no ganó, demostró que en el país sí se puede hacer producción de calidad. Claudia, ya anteriormente nos asombró con “Made in Usa”, haciendo de Magaly Solier su protagonista fetiche. Volvió a sorprendernos con su corto metraje “Loxoro” , en el cual aborda el “habla” gay en zonas marginales.

Hace pocos días tuve el agrado de ver una película de la que tanto se habló, la que ganó tantos premios y, en verdad, fue todo un placer verla. En “Las malas intenciones”, la directora Rosario García Montero logró dirigir a Fátima Buntix, una estupenda pequeña actriz cuya responsabilidad recae en el personaje de Cayetana de los Heros. Una cinta sin duda sobria, que narra desde la imaginación de una niña con el alma atormentada por la separación de sus padres, una historia basada en sus miedos y en su deseo de morir justo el día en el que nace su hermanito. Películas como ésta realmente nos hacen creer que el cine peruano aun no se siniestra, no obstante nos falta mucho cielo por volar. //      

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