Ir al contenido principal

Relato: Quejas y lamentos


Autor: Ricardo Quevedo Ramírez
Lamas, 1962. Publicó "Crónica literaria", folletos, los años 86,87, para solventar sus estudios. Actualmente escribe "Sin utopías", los miércoles, en el diario Voces. Inédito: "Grito de un feto literario al verse en libertad".


Cierto día un desventurado poblador macedino, aprestábase a realizar su habitual cacería a unos 500 metros distante del pueblo. Eran aproximadamente las 6 de la tarde, cuando partió a la enmarañada montaña en busca de alimentos como siempre lo hacía para alimentar a su pobre familia.

Luego de chimbar el río con todos los recursos que había de utilizar en la noche, se dirigió por el lado izquierdo de un estrecho camino. Había transcurrido ya regular tiempo. El ocaso del sol parecía ya llegar, la misma noche con sus negras y oscuras sombras más tarde llegó.

El montaraz en el lugar de espera a su víctima, prepara toda su armadura. Se ajusta el cinturón de su viejo pantalón y los pasadores de su rústico botín. Acuclíllase lentamente, agarrando forzudamente su vengativa arma que apuntaba sereno y concentrado, esperando que el animal pase por el camino bloqueado. En esta posición estaba largo rato, mas no había cuándo el animal llegue a pasar.

El cazador por momentos se aburría, por momentos se cansaba. El sueño por momentos le llegaba y los miles de zancudos le atormentaban. Para paliar esto, prende su cigarro mapacho que con excesivo humo no sólo logra ahuyentar el sueño, sino también a los sanguinarios zancudos que molestaban su posición concentrada y estática.

De repente escucha pequeños y suaves  ruidos, cual hociqueo de un cerdo que se acerca a él. Como era lógico, de tanto esperar, en estos momentos estaba desprevenido. Entonces coge nuevamente su arma, se acomoda cautelosamente para disparar. Observa el blanco sigilosamente, luego apunta y, ¡Pum! Era un enorme sajino que acababa de caer como primera víctima. La espesa montaña de aquella noche solitaria tragó el sonido de aquel fuerte disparo, dejando un sonido profundo de eco indeterminado que se escuchaba muy adentro de la montaña: ¡Pum! ¡Pum! ¡Pu! ¡Pu! ¡Pi!

Después de esta matanza que el cazador pensó haber realizado, se dirige muy alegremente con su costal vacío a encostalar al sajino como su primera víctima. Grande fue su sorpresa al no encontrar nada, ni las huellas, peor la sangre del supuesto caído animal. No había nada. El cazador preocupado por esto, busca alocadamente entre los matorrales del inmenso bosque, mientras el sajino como si le estaría jugando las escondidas al atribulado cazador, se deja ver al frente de éste sin ninguna herida. Esto le causa asombro y cólera al montaraz y le apunta nuevamente con furiosa certeza de que esta vez no le escapa. Toca el gatillo y, ¡Pum! ―Ya está carajo ―reacciona el montaraz, quedando otra vez el eco profundo y sonoro en la oscura y selvática montaña: ¡Pum!  ¡Pum! ¡Pu! ¡Pu!  ¡Pi!

El sajino seguía burlándose de la desventura del cazador. El animal buscándole jugar una trampa psicológica, corre supuestamente herido y ensangrentado. El montaraz, a su vez emprende feroz persecución por la peligrosa zarza del bosque, tratando de alcanzar al animal y darle su merecido. Lo hace sin ninguna retrocarga, solamente su potente linterna le acompaña dándole claridad en el camino por donde corría. 

La vida del cazador peligraba. Bien podía caerse en una filuda estaca; bien perderse en la misma maraña del bosque;  bien clavarle una serpiente su venenosa lanceta. Una de estas tres, o todas juntas o algo más grave podría ocurrirle a nuestro personaje.

Esta vez, el pendenciero sajino, parecía reírse sarcásticamente ante el fracaso del cazador que a pesar de todo, no retrocede ni menos se acobarda. Al contrario, renueva su loca y aventurera carrera, abriéndose camino en el misterioso bosque, esta vez, desenvainando su sable y blandiéndolo coléricamente.

La luz de su potente linterna le indica que el burlador estaba ya agotado y acorralado. Claramente le ve que entra en un vacío como una especie de túnel. 

En un segundo, el montaraz estaba al borde del túnel. Llega cansado, se detiene. Mira por todos los alrededores. Se desespera. Por fin, se inclina y enfoca: el túnel estaba vacío. Sus ojos ven cosas extrañas que le fascinan, cautivándole introducirse inmediatamente.

Todo lo que le pareció atrevido y seductor, una vez adentro, desapareció este ficticio encanto. Muecas burlonas por doquier; griteríos de niños, jóvenes, adultos y ancianos, pidiendo una mano salvadora para que se acercara a ellos; lamentos y desesperados golpes de pecho, fue el panorama que observó y escuchó el desventurado cazador, que hacía modos para escaparse de aquel túnel sin salida, sin conseguir su objetivo hasta el día de hoy.
 Esto constituye un caso doloroso en el pueblo, y un enigma que queda sin resolver.//

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tradición: patrona de Tarapoto

    Patrona de la Santa Cruz de los Motilones en Tarapoto       Todos los pueblos guardan en cada uno de sus habitantes diversos matices de júbilo, devoción, algarabía y festividad; motivados por la llegada de una fecha muy significativa, por lo general de carácter religioso. En la ciudad de Tarapoto se celebra la patrona de la Santa Cruz de los Motilones, fiesta que se inicia el 07 de julio y concluye el 19 del mismo mes. Cuentan nuestros abuelos, que para la llegada de esta gran fiesta, los cabezones se preparaban con anticipación casi un año. Ya sea sembrando yuca, maíz, plátano y otros productos de panllevar, así también como la crianza de gallinas, pavos y chanchos. Cuando faltaban pocos meses para la celebración, los cabezones con sus respectivos ayudantes cosechaban los productos y seleccionaban las gallinas y chanchos para esperar la llegada de la gran patrona. La primera semana de julio, las mujeres se dedicaban a la preparación del masato de yuca y chicha de maíz.  El 07 de j

Libros: El gallo gallina

El gallo gallina La novela de Oswaldo Reynoso “El gallo gallina”, editada por una editorial peruana que ha tenido a bien transcribirla de un original publicado a mimeógrafo, según palabras del autor, hace más de cinco décadas, es una verdadera muestra de ingenio, por ser un compendio de sucesos narrados en distintos tiempos y estilos literarios. Una “gallo gallina” es un gallo de pelea que se asemeja a una gallina en apariencia; con esta peculiaridad, engaña a su rival, a quien después de haber confundido y al punto de alterarle las hormonas, logra vencerlo. El de esta historia, por la trama y su mismo nombre, “Civilísimo”, es un gallo de suma importancia. Tanto su dueño, apegado a su animal al punto de llorar por él y embriagarse al máximo, el adolescente que por desgracia lo hurta, el cocinero que parece haber pactado con el diablo para obtener la receta de una pachamanca sin igual, los inoportunos apristas, los maestros oradores y sobones, los mendigos, y finalmente, el minist

Análisis: Yakuruna (novela)

PRESENTACIÓN DE LA OBRA LITERARIA "YAKURUNA" DE MIULER VÁSQUEZ GONZÁLEZ Por: Julio Oliveira Valles GENERALIDADES Los escritores, por lo general narran o impregnan en sus creaciones literarias sus experiencias tempranas, la división de la realidad, sus relaciones familiares, amicales, su contacto con la naturaleza circundante: ríos, lagos, accidentes geográficos, costumbres, comportamientos, lenguaje, etc. Incluyendo sus creencias, formación profesional, actividades laborales, entre otros. Estas creaciones literarias de autores selváticos, según mi punto de vista, se agrupan de la siguiente manera: - Literatura de selva alta - Literatura de ceja de selva y, - Literatura de selva baja o llano amazónico. La obra "Yakuruna" del escritor Miuler Vásquez González, tiene como escenario la selva y el río; se ubica en el segundo grupo, es decir entre escritores de ceja de selva, identificada por la descripción paisajística y uso de expresiones propias del universo vocabular d