Ir al contenido principal

La Peluda gringa, de Heduardo Klemente


Conocí más de cerca al autor de este libro cuando tuve la oportunidad de que fuera mi profesor de especialidad en mis estudios de pedagogía allá por el año 2002. Luego, con los años me he vuelto a "reencontrar" con él, pero ya como compañeros en la aventura de escribir, de hacer literatura. 

Con Heduardo Klemente, comparto efectivamente una decisión por la literatura, es decir, a tomarla en serio más allá de una simple afición. Mismo sentir que compartimos con los otros amigos miembros de Machusacha, grupo literario de Lamas. 

En esta su primera novela corta es para mí un honor verter en estas líneas algunas impresiones al respecto.

-Los capítulos mantienen una estrecha relación, pues hay continuas referencias de personajes y lugares que hacen del texto no un conjunto de relatos sino una novela corta. 
-Los hechos narrados se centran sobre todo en Rumisapa, compartiendo escenarios con Lamas. 
-La novela posee la característica de la verosimilitud a partir del recurso de la anécdota, la misma que es usada diestramente por el autor a través de un lenguaje llano y coloquial. 
-El texto presenta incursiones del autor en el terreno de la poesía. Manifiesta en definitiva su vocación literaria pues se diría que tiene "pasta" de escritor, tiene el oficio.   
-El castellano amazónico, con préstamos del quechua lamista, está presente en la obra, lo cual ubica al autor dentro de la línea de escritores amazónicos propiamente dicho, en el uso de la herramienta del lenguaje. 

(Cristian Meléndez)// 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tradición: patrona de Tarapoto

    Patrona de la Santa Cruz de los Motilones en Tarapoto       Todos los pueblos guardan en cada uno de sus habitantes diversos matices de júbilo, devoción, algarabía y festividad; motivados por la llegada de una fecha muy significativa, por lo general de carácter religioso. En la ciudad de Tarapoto se celebra la patrona de la Santa Cruz de los Motilones, fiesta que se inicia el 07 de julio y concluye el 19 del mismo mes. Cuentan nuestros abuelos, que para la llegada de esta gran fiesta, los cabezones se preparaban con anticipación casi un año. Ya sea sembrando yuca, maíz, plátano y otros productos de panllevar, así también como la crianza de gallinas, pavos y chanchos. Cuando faltaban pocos meses para la celebración, los cabezones con sus respectivos ayudantes cosechaban los productos y seleccionaban las gallinas y chanchos para esperar la llegada de la gran patrona. La primera semana de julio, las mujeres se dedicaban a la preparación del masato de yuca y chicha de maíz.  El 07 de j

Jerga: Cutra

Es uno de tantos términos del lenguaje vulgar aún no aceptado por la Academia de la Lengua Española de nuestro país, pero usado por todos los peruanos, cuyo significado está contextualizado con el soborno y vueltos de sobrecostos en el submundo de la corrupción. Me arriesgo a opinar que el origen de este término está en la preposición contra, que semánticamente, denota oposición y contrariedad. A mediados del siglo pasado, en que se originó esta jerga, los  facinerosos que cometían  este tipo de delitos económicos, eran conscientes  de que estaban actuando en contra de la ley. "Hagamos la contra". Supongo que para "esconder" la fechoría y no sentirse acusados por esta palabra, simplistamente, derivaron el término de contra a cutra. Así la preposición contra dio origen al sustantivo cutra que sometido a la acción toma categoría de verbo: cutrear. Actualmente, sigue siendo conjugado en las tres personas gramaticales, en singular y en plural.    (  Lucio Córdova Mezo

El abuelo Wilmaco

Hace unos días, en Trazos, mi amigo Reymer y yo celebramos con un six pack de latas la culminación de su novela  El abuelo Wilmaco . Se trata de una historia ilustrada que habla del amor, no solo del que sentía Wilmaco por Romina y su hijo Yaro, también del amor hacia la naturaleza. Conocí a Reymer hace unos años y desde entonces hemos sido muy amigos. No. Mentira. La verdad es que casi no lo veo, pero sí hemos coincidido en varios eventos literarios y, para ser francos, siempre he admirado su determinación y compromiso con la literatura. Cuando me dijo que ya había culminado su proyecto y me envío sus escritos para leerlos, además de sentirme muy feliz de su logro, no dudé un segundo en ser partícipe de su edición y publicación. Y, ergo, he aquí el resultado. El abuelo Wilmaco  resalta a los hombres del campo dedicados al trabajo por un futuro prometedor. Pero la vida es incierta, agradable y nefasta a la vez. Esa es la vida, y Wilmaco, con sus nueve décadas, lo sabe y entiende