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«9 de febrero», de Jorge Luis Salazar Saldaña

Escribe: Walter Pérez Meza

Once trabajos forman este texto. Ocho poemas y tres cuentos. Todos recorridos por la misma temática: la selva, los campesinos y un día fatal: el 9 de febrero.

«No habrá un febrero

que tenga el nueve

tan dolido, tan sentido

como el jueves nueve

del año ochentinueve».

Jorge Luis Salazar Saldaña, haravicu pucallpino, cuya trayectoria va colmándose de frutos, presenta para el recuerdo y la crítica popular un testimonio del sentimiento despertado por los trágicos sucesos de febrero pasados en Pucallpa. Aún la sangre palpita sobre la enlutada acera de la plaza de armas y se escucha el estampido de las balas. El horror no se olvida, porque las condiciones sociales que produjeron el movimiento campesino persisten todavía: «Sobre los escombros de esta patria sin zapato», como dice el poema principal de los ocho que contiene el texto.

Pero el texto no es solo un testimonio, también tiene un filo crítico y sugiere una esperanza: el cambio social. En el poema «Rebeldía» se condensa el estado de ánimo de los campesinos: «¡Si no quieres que levante mi puño / y rompa el negro cántaro!». Y en el poema «Orquídeas del mañana» la propuesta es clara, «Vendrán tiempos nuevos teñidos de arrebol... y sobre los surcos de tristeza..., las iridiscentes orquídeas / volverán a sonreír / con la sublime sonrisa de los maizales / en flor». Otros poemas son líricos, inundados todavía de romanticismo y de fuego tropical: «Atrapado», «Amifiel». Otro es una advertencia y un reclamo sobre la destrucción de la selva: «Semilla».

Los ojos y el alma de Jorge Luis están atentos a los problemas sociales y especialmente a los de esta región. Su posición de poeta no le hace olvidar su condición de selvático y hombre de pueblo. Su producción actual es una intensa lucha entre el culto por la belleza y naturalidad de la palabra para hacer poesía y el compromiso social. Jorge Luis hace un enorme esfuerzo por no caer en el libelo y lo logra recurriendo al juego de imágenes, al trabajo pulido de la palabra.

Esta tarea la desarrolla mejor en el cuento «El martillero», que incluye en este texto. La premonición y el hecho, el paso rápido de la vida a la muerte, el temor por la muerte de los otros y no por la propia muerte, de un mañana mejor para que la sangre derramada no sea en vano.

«El martillero» introduce, por primera vez en Pucallpa, un trabajo con elementos casi totales de la selva ucayalina. El campo y sus misterios, la ciudad y la guerra de los poderosos contra el pueblo, la violencia hasta el extremo, la visión y el sentimiento.

Imaginación y testimonio de un hecho histórico que, de este modo, queda rescatado en parte, antes de que el tiempo se lleve sus ecos y no quede nada como lo ocurrido con los «pucallpazos». Este es el mérito de Jorge Luis y «El Martillero». Estamos seguros que esto animará a otros escritores que vivieron el drama de la protesta y la sangre del 9 de febrero y que aún no se borra de sus retinas y sus debates.

«El martillero» pudo llegar a ser un cuento mágico, parte de ese realismo mágico que caracteriza a los narradores latinoamericanos o pudo ser un testimonio directo, descarnado de los sucesos, pero no es ni lo uno ni lo otro. Jorge Luis balancea ambos elementos e interpola la historia del pajarillo y la serpiente paralelizando la tragedia del 9 de febrero. Este sentimiento trágico se rompe cuando «ve florecer sobre el cuerpo (de Palomino, personaje central) extensos maizales, pimentales y arrozales».




 

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