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Humberto del Águila Arriaga (Moyobamba, 1893 - Lima, 1970)

Escribe: Róger Rumrrill.

Bajito, vivaz, de perfil azoriniano. Fue soldado en el Río Napo a los 17 años, y luego, contumaz político y habilísimo croniqueur. Fue conocido por la bohemia limeña del veinte como el «Charapa».

Nació en la hacienda Pipos, una remota propiedad familiar ubicada en el límite entre los departamentos de Loreto (por aquellos días todavía San Martín no existía como departamento) y Amazonas, en 1893.

Fue estudiante de la Universidad de San Marcos en 1913.

«El Collar del Curaca, de Humberto del Águila, página que parece arrancada de un libro de Rudyard Kipling» escribió en 1926 en «La Hoguera», José Santos Chocano. El autor de «Alma América» no hacía sino reafirmar el juicio general sobre la obra narrativa de Humberto, cuya prosa llena de ornamentos, de admirable lujo verbal y precisa adjetivación le colocan muy cerca de los mejores modernistas.


Humberto del Águila falleció el mismo año que Arturo D. Hernández

Escribe: Miuler Vásquez.

Poco se conoce acerca de Humberto del Águila. Probablemente sea uno de los cuentistas más importantes de la Amazonía.

Las historias de este narrador amazónico surgen de la experiencia adquirida en el lugar; es decir, Humberto ha trasuntado la selva en todo su apogeo y se ha valido de ella para convertirse en escritor. En la mayoría de los cuentos de su libro «Cuentos amazónicos» (reeditado por Trazos con el nombre «El collar del curaca» hay un humor fino, implícito, propio del poblador selvático.

Los cuentos se han escrito en un contexto diferente al nuestro, en una época en donde los pensamientos daban cuenta de una idiosincrasia distinta a la actual, por tanto, la valía de estas historias debería tomarse en cuenta bajo esta premisa. En estos tiempos, no obstante, la mirada respecto a temas relacionados al rol de la mujer en la sociedad o en el trabajo han cambiado. (Véase, por ejemplo, los cuentos «El collar del curaca», o «La Marimacho»).

Un dato curioso respecto al fallecimiento del autor: al igual que Arturo D. Hernández, autor de Sangama, falleció el año 1970.

 




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